jueves, octubre 21, 2004

Matrimonio

Continúan las polémicas sobre el matrimonio.
Particularmente no entiendo porque tanto problema. En el matrimonio hay que diferenciar dos partes, la "civil" y la "institucional".
Me explico, el matrimonio, como acuerdo de voluntades con objeto de formar una familia no es más que un contrato civil. Ambas partes prestan su consentimiento y se comprometen, desde el punto de vista civil la única diferencia con un contrato cualquiera es la forma, ya que en la actualidad requiere una forma especial (como las hipotecas, cambiando al notario por un concejal). Por tanto, cualquier persona con capacidad contractual debería poder suscribir un contrato de matrimonio. Es más, deberían poder modificarse las condiciones de este contrato a voluntad de las partes dando lugar, por ejemplo, a matrimonios poligámicos. Desde un punto de vista liberal, no creo que haya nada que objetar al respecto. Los matrimonios son contratos sujetos al derecho civil.
Ahora bien, algunos ven en el matrimonio algo más que un compromiso. Ven en ello toda una institución. La “solución” para ello no pasa por la intervención estatal, al contrario, pasa por una privatización del matrimonio. Cualquier organismo o iglesia debe ser libre de certificar estas uniones según sus propias reglas. Si una persona quiere certificar su matrimonio a través de la iglesia debe poder hacerlo y si AENOR quiere proporcionar certificados ISO9000 a los matrimonios, también. Lo importante siempre será la voluntad de las partes, nada más y nada menos.

2 Comentarios:

Anonymous Anónimo said...

http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=5052

http://www.larazon.es/ediciones/anteriores/2004-10-15/noticias/noti_col15293.htm


http://www.economiaparatodos.com.ar/ver_nota.php?nota=423

La tolerancia, querido Narpo, es el valor liberal que menos practican los liberales... Y me refiero a los que se "atrincheran" en los dos lados de la discusión, no a un bando en particular, a las dos. Pero no por eso diré que, no son liberales, eso se los dejo a ellos, pus es lo primero que se lanzan unos a otros, en cuanto dejan de lado sus verdaderos valores.

Tu posición es la mía, porque es la que reivindica que la solución suele estar en eliminar los monopolios, incluido en de una forma de contrato matrimonial respecto de sus posibles competidoras.

El problema es que lo que estamos viendo no es triunfo de la tolerancia, sino una pelea a cuchillo entre dos intolerancias que intentan imponerse, una a otra, y al resto de la sociedad, apelando a la fuerza del estado para imponerse.

Es lamentable, y sólo tiene sentido si entendemos que como liberales estamos en medio, rodeados, y luchando contra los todos los liberticidas, en lugar de tomar partido por uno u otro bando

Besos

Aitz
http://mariafernandasalas.tripod.com

7:33 a. m.  
Blogger narpo said...

Coincido Aitz, muchas veces perdemos la perspectiva. Los aliados estan bien en momentos concretos, pero no hay que prestarles "fidelidad" absoluta o nada nos diferenciará.

2:25 p. m.  

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