miércoles, mayo 17, 2006

Honor o deshonor

Que la policía se extralimita en muchas ocasiones es una realidad. Que hay más de una manzana podrida en el cuerpo es innegable. Que las cúpulas policiales están asquerosamente politizadas la triste verdad. Pero viendo la noticia acerca de la detención de un par de chavales por armar alboroto durante una visita del principito a Mostoles está claro que no aprenden.

No cabe duda de que las instituciones son fundamentales, pero infinitamente más importantes que la monarquía son las fuerzas de seguridad del estado y la confianza de la gente en estas debe estar bajo mínimos, al menos la mía lo está.

Ha habido además muchas humillaciones, sobre todo a la chica, que, de los nervios, se orinó varias veces encima y sufrió las mofas de los agentes

"Nos estaban identificando cuando llegó un antidisturbios hacia mí y me preguntó si era republicano. Yo le dije que sí y el me respondió 'Pues agárramela con la mano'. Entonces, me arreó un golpe en la cara que me tiró al suelo y me rompió la gafas"

Posteriormente fue detenido, al igual que la hermana, que comenzó a increpar a los agentes, arañando a uno de ellos y mordiendo en la pierna a otro.

La realidad, desafortunadamente, siempre supera a la ficción.

2 Comentarios:

Anonymous Anónimo said...

"Pero viendo la noticia acerca de la detención de un par de chavales por armar alboroto durante una visita del principito a Mostoles está claro que no aprenden."

Eso del "principito" que dices es la forma que tienes tú de respetar las instituciones ¿no?. Los alborotadores son "chavales" y el "alborotado" "principito" por lo que al final, ya se sabe, la culpa de todo, como del 11-M, es de la policía.

¿Desde cuándo el policía más depravado supera en miseria moral a cualquier periodista de "El Mundo"?

10:30 a. m.  
Blogger narpo said...

Hombre, una cosa es que las instituciones sean importantes y otra que no se puedan criticar.
A mi la monarquía me sobra, no veo problema en decirlo.
Y, desafortunadamente, un policia lleva a cabo un servicio muy diferente al de un periodista de El Mundo.

8:23 p. m.  

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