lunes, octubre 24, 2005

La estrategia del insulto

En un cínico ensayo titulado El Arte de la Controversia, Schopenhauer ofrecía 38 estrategias para ganar discusiones. En particular desaconsejaba recurrir únicamente a la lógica, señalando que los ataques personales y otras formas de manipular las pasiones pueden ser mucho más efectivas. La obra debe estar ganando popularidad por momentos, pues cada vez recibo más insultos, supongo que para compensar la falta de argumentos.

No es que a uno le moleste que algún necio le suelte improperios pero, como es natural, uno se queda más satisfecho cuando puede soltar a la cara algún argumento que deje callado al interfecto por una buena temporada.

Por eso he creado esta entrada. Para remitir aquí sistemáticamente a la patulea de ignorantes que habitualmente me llaman facha/fascista/franquista/nazi o similar. Para que aprendan de una vez que no es casualidad cuando se juntan las palabras democracia y liberal. Que los Estados modernos son un producto del pensamiento liberal desarrollado durante la Ilustración. Que fue esa misma forma de ver las cosas la que inventó los conceptos modernos de derechos humanos y derechos civiles. Y que, por el contrario, las raices del pensamiento izquierdista actual son profundamente autoritarias y antidemocráticas.

La mayoría se quedarán fríos, pero alguno habrá que le sirva para abrir los ojos.

3 Comentarios:

Anonymous Anónimo said...

1. Conforme en todo y atinada reflexión.

2. Di cuáles son esas estrategias, para los pobrecitos que no sabemos inglés

8:26 p. m.  
Blogger Zeitnot said...

Uff! Traducir eso va a ser un curro. A lo mejor algún dia...

9:48 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Estoy de acuerdo en que la izquierda, como la derecha, es decir, cualquier opción que pudiéramos denominar estatalista, suele vulnerar en alguna medida el principio de libertad individual.

Las cosas son lo suficientemente complejas como para reducirlas a una posición tan netamente simplista como decir soy liberal, soy de izquierdas, soy tal o soy cual. Lo cierto es que a los neoliberales también les gusta circular por autopistas y contar con un sistema sanitario que no les pida la tarjeta de crédito antes de sacar la bala.

Por cierto, que "democracia" y "liberal" (entendido en un sentido pleno) son difícilmente conciliables. Para actuar libremente es necesario tener opciones, y el mercado tiende a anular esa posibilidad. La democracia, como la conocemos, no es más que el derecho a elegir entre media docena de posibles representantes que decidirán por nosotros; es decir, de democracia nada.

Si aceptamos que es preciso un cierto grado de injerencia del gobierno (del color que sea), es decir, la necesidad de un Estado, también puedo aceptar que el mercado se regule a sí mismo y nos arrastre a los demás. Eso sí, con ciertas restricciones, o de lo contrario el mercado acabaría cobrándonos por respirar aire o tomar el sol.

Como ves, no es necesario insultar a nadie.

1:14 p. m.  

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