lunes, abril 17, 2006

Tocqueville y el despotismo democrático

Alexis de Tocqueville (1805-1859) es uno de los franceses más brillantes de la historia. Por esta razón el pueblo francés, igualitario donde los haya, lo mantiene condenado al ostracismo con Bastiat y otros gabachos de la misma calaña.

Su inteligencia analítica le permitía vislumbrar la evolución de los acontecimientos en el volátil ambiente político del siglo XIX. Semanas antes de la revolución del 48, dijo ante la Chambre des députés francesa:

“Dormimos sobre un volcán. El viento de la revolución está soplando, la tormenta se divisa en el horizonte.”


Pero la reflexión que le pone a la altura de su compatriota Nostradamus es la siguiente:

“Existen en la actualidad dos grandes naciones en el mundo, los rusos y los americanos. El resto de las naciones parecen haber llegado a sus límites nacionales, y sólo aspiran a mantener su poder. Únicamente aquellas discurren por un camino del que no se percibe el límite.”


Tocqueville señaló alguno de los peligros que corrían las democracias que nacían en su época:

“Con frecuencia (los emperadores) abusaban arbitrariamente de su poder para despojar a sus súbditos de propiedades o la vida: su tiranía era extremadamente onerosa para unos pocos, pero no alcanzaba a muchos. Si el despotismo se estableciese ente las naciones democráticas de nuestros días asumiría un carácter diferente. Sería más extensivo y más suave. Degradaría a los hombres sin torturarlos.”


No es una cuarteta, pero como si tal. Alejo era liberal (mon dieu!) y aunque en su época el socialismo todavía estaba muy lejos de alcanzar sus hazañas más gloriosas, ya tenía una idea cabal de qué iba la cosa:

“La democracia y el socialismo sólo tienen una cosa en común, la igualdad. Pero hay que percibir la diferencia: la democracia busca la igualdad en libertad, mientras que el socialismo busca la igualdad en restricción y servidumbre.”


Tampoco van a ganar un premio de corrección política sus opiniones sobre el Corán:

“Es la principal causa de la decadencia tan visible del mundo musulmán y, aunque menos absurdo que el politeísmo de antaño, sus tendencias sociales y políticas resultan en mi opinión más temibles, y lo considero por tanto una forma de decadencia más que una forma de progreso respecto al paganismo.”


Unos últimos insights sociológico-políticos sacados de su obra más conocida “De la democracia en América”:

“La República Americana perdurará hasta que los políticos se den cuenta de que pueden sobornar a la gente con su propio dinero.”

Es más fácil para la gente aceptar una mentira sencilla que una verdad compleja.


La democracia estaba en pañales, pero Tocqueville ya la conocía mejor que la mayoría hoy en día.

1 Comentarios:

Blogger alberto.djusto said...

Preclaro como no era menos de esperar.

1:39 p. m.  

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